sábado, 16 de junio de 2012

Solamente el método de Cristo


Muchas veces nuestra evangelización no logra los objetivos deseados ya que dependemos mucho de técnicas y estrategias. La clave está en mirar a Jesús como nuestro único modelo a seguir, y El nos capacitará para poder llegar a otros. Veremos cuál es el plan de Cristo, el único plan que nos da el éxito asegurado.
Elena de White describe los pasos del método de Cristo con la siguiente cita:
“Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: seguidme”. (MC, p, 102.)

Vemos entonces que el método que Cristo ocupaba era sencillo, primeramente suplía las necesidades de la gente, las hacía sentir bien, y luego que ganaba su confianza les decía que lo siguieran. Muchas veces más que centrarnos en la personas, nos fijamos en las estrategias para llegar a éstas, lo cual no da muy buenos resultados.
“Somos tardos en comprender cuán necesario es entender las enseñanzas de Cristo y sus métodos de trabajo”. (CM, p,377)
El  plan de Cristo estaba enfocado principalmente en la gente. Cristo ocupó su tiempo en elegir personas y capacitarlas para que lleguen a las multitudes. Los discípulos fueron apuntados como “hombres sin letras” pero los mismos que los criticaban reconocías que ellos habían estado con Jesús. Los discípulos al pasar tanto tiempo con su maestro, interiorizaron la testificación en sus vidas. Los discípulos fueron testigos de cómo Jesús llegaba a la gente de una forma tan natural que atraía a multitudes.
Cualquier verdadero esfuerzo para lograr una testificación exitosa debe estar basada en Cristo.  La posibilidad de éxito está en dejar nuestro yo, y dejar que Cristo lidere continuamente en nuestra vida, esto se logra cuando caminamos y trabajamos con él.  Desde la niñez estamos condicionados a temerle al fracaso por lo que buscamos a toda costa lograr el éxito. Muchas veces ni intentamos hacer algunas cosas porque tenemos una mentalidad de fracaso, pensamos lo siguiente: “como siempre me salen mal las cosas, para que lo voy a intentar si de todas formas será un fracaso”. Es triste pensar en las grandes cosas que hubiéramos hecho si tan solo lo hubiésemos intentado. Esta actitud se revela en nuestra testificación también. Muchas veces limitamos a Dios, y desconfiamos de su poder, pensando que no alcanzaremos el objetivo.
McDill menciona 3 categorías de temores a las que todos los que testificamos debemos hacer frente: miedo a la insuficiencia, miedo al rechazo y miedo al fracaso.
Seguidamente, este autor comenta los remedios espirituales prácticos que el Apóstol Pablo da en 2da de Timoteo 1:7: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” concluye diciendo que Dios con su poder eliminara el temor e insuficiencia, el don de amor eliminará el miedo al rechazo y el don del dominio propio quitará el miedo al fracaso.
Debemos seguir el ejemplo que nos dejó Jesús, nuestro gran maestro, no pensar de una forma negativa o fracasada antes de ver los resultados. Necesitamos confiar en que Dios nos dará el éxito a pesar de las dificultades que se puedan presentar. Los discípulos siguieron el ejemplo de su maestro, teniendo maravillosos triunfos, así como los discípulos pudieron manifestar a Jesús en sus vidas, nosotros también en este siglo lo podemos hacer. La clave está en seguir el ejemplo de Cristo, “acompañada del poder de persuasión, del poder de la oración, del poder del amor de Dios, esta obra no puede fracasar” (MC, p. 102.) 
                                                                          (Resumen Cap. 3, libro "El método de Cristo para testificar").

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